sábado, 17 de agosto de 2013

Replay The Point: Renée Richards en Argentina, vence a Ivanna Madruga en la final del Campeonato del Río de la Plata


En memoria de Cory Monteith, brillante protagonista de una serie que ayuda a romper prejuicios.


Renée Richards e Ivanna Madruga durante el torneo Río de la Plata del '77.


A lo largo de su historia, el tenis mundial ha tenido pocas vivencias más impactantes que la de Renée Richards, jugadora estadounidense que a mediados de los '70, y con más de 40 años de edad, se sometió a una cirugía de reasignación de género, logrando competir en el circuito femenino con grandes resultados.

Ya transcurridas un par de temporadas de aquella trascendental decisión, Richards, oftalmóloga de profesión antes -y después- de su incursión en la WTA, llegó a la Argentina en Noviembre de 1977 para competir en el tradicional Campeonato del Río de la Plata, antesala del Abierto de la República, disputado en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.

Pero no sólo la presencia de la por entonces cuestionada norteamericana causaría revuelo en el certamen nacional, sino que también llamaría la atención del público y la prensa la aparición en los primeros planos de una muy joven Ivanna Madruga, quien, con 16 años, alcanzaría la final del torneo proviniendo desde la clasificación.

Destacada en las pruebas de menores, la cordobesa tendría un andar espectacular en la competencia de su país, derrotando sucesivamente a notables jugadoras como la checa Renata Tomanova (top 25 del ránking), Claudia Casabianca (flamante ganadora del US Open junior) y la estadounidense Betsy Nagelsen, quien rondaba el puesto 50 del mundo.

La frescura de Madruga, a sus 16 años.
"Para mí jugar al tenis es importante, me gusta. Sé que tengo que aprender mucho, pulir algunos golpes y tener más experiencia. Pero también quiero evitar que el tenis me atrape. Por ahora es sólo una parte de mi vida", contaba en aquel tiempo Ivanna, entrenada por su padre y que causaba la admiración de los espectadores del B.A.L.T.C.

Richards, por su parte, también arribaría a la definición del torneo luego de superar sin perder sets a nuestras compatriotas Raquel Giscafré (alojó a Renée en su casa) en los cuartos de final y Viviana González-Locicero en semifinales. Cabe mencionar que Renée llegaba a la Argentina con buenos triunfos en el circuito pero con la controversia a cuestas. Ya que pese a haber disputado la final de dobles del US Open '77, de haber derrotado a varias jugadoras top y de ubicarse entre las principales tenistas del mundo, se encontraba impedida de competir en Europa por su condición de transexual, habiendo sufrido además la desaprobación de varias jugadoras y el rechazo de muchos espectadores.

"Con papá hicimos la táctica. Lo que más me preocupa es la devolución de saque y pienso jugarle pelotas altas al revés intercalándole drops. En cuanto vea la posibilidad, la ataco. Todo si ella me deja hacerlo", explicaba Ivanna antes del importante encuentro. Finalmente, en su primera final de relieve, Madruga, 14ª del mundo años después, caería 4-6 - 6-2 y 6-2. 

"Reneé Richards guarda aún la potencia de su etapa masculina y la utiliza en los momentos precisos. La dosifica sabiamente para no desgastar rápidamente su reserva de energía a que está limitada por sus 42 años", relataban, a veces un tanto despectivamente, las notas del momento. La fuerza, la potencia, su tamaño, dimensión y musculatura eran las propiedades que más subrayaban quienes consideraban injusta su participación en el circuito de mujeres. Por su parte, una todavía adolescente Ivanna diría luego de la derrota: "sentí que jugaba contra un hombre".

Ivanna y Renée posan con sus trofeos.
Tras el mencionado título, Richards no pudo disputar el Abierto de la República y no volvió a competir en la Argentina. Al igual que los torneos europeos, y avalándose en las políticas de la ITF, la Asociación Argentina de Tenis le solicitó a Renée un examen cromosómico al que no estuvo dispuesta a someterse. Según los debates de la época su cambio de género no alcanzaba para determinar su condición femenina, sino que además deberían evaluarse sus cromosomas. Por esta razón, Richards hizo prácticamente toda su carrera en su país de origen. 

Desde su decisión, y como era esperable, Renée fue muy cuestionada, pero también apoyada por históricos tenistas como Billie Jean King, Martina Navratilova -a quien luego entrenó- y por el propio campeón Arthur Ashe, quien con un simple planteo describía muy bien la angustiante situación que tuvo que atravesar Richards tras su cirugía: "si no la dejan competir en los torneos femeninos, pero tampoco puede competir en los masculinos porque legalmente es una mujer, entonces, ¿dónde puede jugar?"

En lo personal, la figura de Renée Richards me produce una gran admiración y sensibilidad. La dramática encrucijada que plantea Ashe pone en evidencia la conmoción que generó la acción de Richards, quien, con determinación, logró fundar un nuevo mundo, aún inexplorado, en la órbita del tenis. ¿Hay lugar en el circuito para una transexual? ¿Qué reglamento debe establecerse en esos casos? ¿Cuáles son los derechos de alguien de su condición en el deporte profesional?.

Hoy, varios años después, las respuestas serían más fáciles. Una transexual es una mujer por ley y elección y debería competir en la WTA sin mayores impedimentos. Sin embargo, pocos años atrás, la polémica aparición de la también transexual chilena Andrea Paredes, sin el talento de Richards y quien pagaba por competir, desató burlas, chistes e ironías respecto a su condición que atrasaban décadas, develando machismos elementales y conflictos no resueltos.

El deseo es lo más precioso que tiene el ser humano. Sin él, la experiencia se vuelve un vacío gris, doloroso, insoportable. Y Renée Richards tuvo el valor de seguir su deseo, superando dudas, temores y cuestionamientos en búsqueda de lo que ella consideraba su identidad, su felicidad. Juzgarla, en lugar de intentar comprenderla, implica desconocer que la decisión sobre su género sólo le atañe a ella y a nadie más. Renée Richards, quien visitó la Argentina en aquel Noviembre de 1977, es un ejemplo de coraje y valentía.


"Voy al US Open cada año. Las jugadoras jóvenes no tienen la más mínima idea de quién soy. Juego al golf mucho más seguido que al tenis. Vivo en una cabaña a orillas de un hermoso lago. Me fue bastante bien. Tengo una vida satisfactoria que se centra en mi familia, mis amigos y mi profesión. Me siento muy afortunada. Quizás mi cromosoma (masculino) "Y" no es tan malo".



  • Fuentes e Imágenes: Archivo personal Revista "El Gráfico"; Film "Renéé" (2011), dirigido por Eric Drath y  Revista "People" (1999).


6 comentarios:

  1. La verdad la valentía de Renée fue realmente admirable, de lo mas meritorio en la historia del tenis.El haber pasado por todo lo que tubo que pasar, haberlo desafiado todo y ser una pionera histórica en el tema.Hasta ese momento quizás nadie se imaginaba a una persona trans en el deporte profesional..hacía falta la aparición de alguien como Renée para desafiar estructuras tan rígidas y que muchos al menos piensen en algo que jamás habían pensado, mas allá de su aprobación o desaprobación.Se merece de sobra todo lo que logró.
    El caso de Andrea Paredes fue distinto, obviamente saltaron los prejuicios pero también todo se acentuó quizás por el hecho de ser en Chile un personaje mediático "desopilante" y de no tener nivel ni preparación para jugar a nivel profesional.Esto de forma muy notoria.Y teniendo que pagar por jugar aún mas.
    Pero Renée demostró la no imposibilidad para nadie y pueden surgir mas casos, incluso en el circuito de veteranas local hay y eso es muy bueno.Todos tienen derecho a competir y disfrutar del deporte.

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    1. Fede, gracias por comentar. No sabía lo del circuito de veteranas. ¿Con local te referís a Argentina? Me parece muy bueno. Saludos!

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    2. Sisi, en el circuito nacional de veteranas.Incluso entre las diez primeras del ránking de su categoría.

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  2. SU NOMBRE MASCULINO ERA RICHARD RASKIN,SOY MIGUEL DE TIGRE

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    1. Conocía el dato, Miguel, sólo que respetando la decisión de Renée de ser mujer, no me parecía incluírlo. Saludos!

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